Sunday, December 1, 2019

Fiel a Evo hasta el final, Kaliman sacó a las tropas amenazado por su Estado Mayor


El general del Ejército Grover Rojas fue uno de los protagonistas de las horas cruciales en las que las amenazas a la población derivaron en la imploración de tener a los soldados en las calles de todo el país.

“¡Compatriotas, primero la patria y siempre la patria!”. El entonces comandante de las Fuerzas Armadas, Williams Kaliman, anunciaba de esa forma que las tropas saldrían a resguardar a la población ante las amenazas de grupos violentos afines a Evo Morales. Eran las 21:00 del lunes 11 de noviembre, cuando los ciudadanos vivían momentos de extrema zozobra.

En esa conferencia de prensa que ofreció, Kaliman estaba rodeado de todos los generales de su Estado Mayor, pero no lo acompañaban ahí en señal de respaldo. Minutos antes de salir ante las cámaras, los militares lo amenazaron con arrestarlo y tomar el mando si no sacaba a los soldados a las calles.

Ese fue el desenlace de un día en el que los militares del Alto Mando Militar y su consejo superior, integrado por generales de las tres fuerzas (Ejército, Fuerza Aérea y Armada), pasaron horas tensas por “la pasividad e indiferencia de Kaliman”.

El relato de lo que pasó el 11 de noviembre nace de algunos miembros del Estado Mayor que estuvieron cerca de Kaliman. Ellos hablaron con Página Siete.

Dos noticias dieron la alerta a los generales para levantarse contra Kaliman: El aviso de un alzamiento de los coroneles del Ejército (amotinamiento) en el que se pretendía arrestar a los generales, tomar el mando y sacar a las tropas a las calles; y la “sumisión y obediencia” de Kaliman y del comandante de la Fuerza Aérea, Jorge Terceros, a Evo Morales, Álvaro García Linera y a Javier Zavaleta, pese a que éstos ya habían renunciado un día antes a la Presidencia, Vicepresidencia y Ministerio de Defensa, respectivamente.

A las 18:45 de ese lunes todos los generales y almirantes de las FFAA se reunieron de emergencia en la oficina del Jefe de Operaciones, en el piso 4 del Comando, en la zona de Obrajes.

El país estaba convulsionado. Tras la renuncia de Morales a la presidencia, el domingo 10 de noviembre, grupos masistas quemaron en La Paz 64 buses PumaKatari y casas de autoridades. El lunes incendiaron decenas de estaciones policiales, ante la mirada absorta de sus efectivos que intentaban resguardar la Plaza Murillo con los recursos que podían.

Pero Kaliman no daba señales y la población vivía momentos de terror. Incluso la que hasta ese día era presidenta del Senado, Jeanine Añez, lo había conminado públicamente a que saque a sus tropas. En un video, le muestra la carta del entonces comandante de la Policía, Vladimir Calderón, quien afirma que sus efectivos ya no son insuficientes y que fueron rebasados por las turbas.

“No queremos muertos. Si hay alguna persona que cae en este país, después de esta solicitud escrita del comandante, es de su entera responsabilidad”, le dijo.

Lo que no esperaba Kaliman

Los generales del Estado Mayor, reunidos, decidieron subir al sexto piso del Comando, al despacho de Kaliman. “Lo increpamos por su extrema pasividad y obediencia a ciegas a Evo Morales. Le dijimos sobre los peligros que se cernían contra las Fuerzas Armadas y particularmente contra la población boliviana”, contó uno de los generales de División.

El comandante estaba acompañado del Jefe del Estado Mayor, Flavio Arce; el inspector de las FFAA, Jorge Fernández; y el general Terceros de la Fuerza Aérea.

Ante todo el panorama hostil que le explicaron, Kaliman respondió que la Policía aún no había sido rebasada y que además esperaba órdenes de Zavaleta.

Esto encolerizó a los generales. Uno de ellos, Grover Rojas, se paró delante del comandante. “En este momento debe convocar a una conferencia de prensa y ordenar que los soldados salgan a proteger al pueblo. ¡¿No ve que el pueblo está llorando y usted viendo televisión?!”, le cuestionó.
Morales felicita al nuevo comandante Kaliman. Enero de 2019.
Foto: Archivo

Los otros camaradas que estaban a su lado trataron de calmarlo, pero Rojas insistió: “Si esta noche los coroneles nos toman presos, desde usted hasta el último general vamos a ir a la cárcel, eso no le voy a permitir jamás”, le advirtió.

El almirante Arce se puso entre Kaliman y Rojas, trató de apaciguar la situación, pero los ánimos ya estaban caldeados, cuentan los generales consultados.

El general Rojas le había mandando una carta a Kaliman a las 14:32 de ese 11 de noviembre, en la que le pide que cumpla con lo que dicta la Constitución Política del Estado (CPE) y le reprocha el hecho de que “jamás” pidió consejos ni se reunió con su Estado Mayor.

“Finalmente, señor general, como general de División del Estado, como soldado profesional del Ejército, no puedo ser indiferente a la realidad que atraviesa el pueblo boliviano, del cual somos parte y nos debemos a él. Debo recordarle nuestro principio y trilogía: Dios, patria y hogar, que por más de 30 años juramos preservarla” (ver la foto).

El comandante jamás le respondió, pero tuvo a Rojas frente a sus ojos horas después cuando éste le presionaba para que saque las tropas a cuidar a la gente.

Este medio llamó a Rojas para corroborar lo que pasó. El general dijo que por ahora no puede dar declaraciones y hará conocer todo a su debido tiempo. “Esa noche yo sólo cumplí con mi deber, nada más”, aseveró y confirmó la autenticidad de la carta. Página Siete también llamó a Kaliman, pero ante insistentes llamadas a su celular no respondió.

De un momento a otro un silencio incomodó a todos en el despacho de Kaliman. “Todos le gritábamos por dentro que de una vez ordene que las tropas salgan a nivel nacional”, cuenta un general de la Fuerza Aérea.

El comandante de las FFAA, que hasta ese día se había mostrado firme y decidido, se quebró delante de su Estado Mayor, se tomó la cabeza con las dos manos y por primera vez pidió a gritos que le aconsejen.

El temor de los generales y almirantes del Estado Mayor era que Kaliman “se diera la vuelta” a último momento y ordenara públicamente otra cosa y no la salida de los soldados a las calles. “Si sucedía eso, otra iba a ser la historia para el comandante y para todo el Alto Mando, todos estábamos en la punta de un precipicio y Kaliman nos iba a dar el último empujón”, afirma un general de División del Ejército.

“Las Fuerzas Armadas harán operaciones conjuntas con la Policía para evitar sangre y luto a la familia boliviana, empleando en forma proporcional la fuerza contra los actos de grupos vandálicos que causan terror en la población, recordando que nunca las FFAA abrirán fuego contra ella”, sentenció públicamente Kaliman esa noche.
Militares en la avenida 6 de Marzo, El Alto, hace 2 semanas.
Foto: Freddy Barragán / Página Siete

Las llamadas de Evo

A las 16:50 del domingo 10 de noviembre, Evo Morales renunciaba a la Presidencia del Estado, desde el Chapare, en Cochabamba. Una hora antes, Kaliman y el Alto Mando Militar le pidieron públicamente que dimita “por la pacificación del país”.

Esa parecía una señal de que la institución castrense estaba al lado del pueblo, pero además esa parecía una señal de que Kaliman dejaba de ser el profeta del proceso del MAS y comenzaba a abogar por la tranquilidad de Bolivia.

Sin embargo, los generales de su Estado Mayor afirman todo lo contrario. “Si eso pasó el domingo fue decisión de él, le pidió la renuncia sin haber hablado con nosotros. Pero era difícil de creer, pensamos que había algo oculto”, cuenta el general de la FAB.

Las siguientes horas al pedido de renuncia de Morales, Kaliman seguía recibiendo llamadas de él. “Le hablaba de ‘hermano, Evo’, ‘hermano Presidente’. Seguía recibiendo órdenes el lunes, eso nos molestó mucho”, recuerda otro entrevistado.

Otra cosa que fastidió a los oficiales fue la visita de Zavaleta al Comando en Jefe. “El lunes en la tarde su coche blanco estaba en Obrajes, en el garaje. Nos preguntamos qué hacía el que ya no era Ministro de Defensa reunido con Kaliman”, dice un general.

En ese encuentro Zavaleta le reclamó al comandante por qué sacó a los soldados a resguardar los bienes públicos mediante el plan Sebastián Pagador, si Morales nunca lo había instruido. De hecho, circuló una carta en la que el exministro aseguraba que nunca ordenó que se ejecute esa acción militar.

La noche del lunes, los generales, con el uniforme de combate, esperaban al comandante en la testera de un salón del Estado Mayor de Miraflores. Los periodistas y camarógrafos ya estaban en el lugar.

Kaliman entró con unos papeles en la mano, saludó a los generales y se volvió a salir. “En ese momento pensamos que se iba a dar la vuelta. Lo hacía y nosotros lo arrestábamos delante de todos”, cuenta un militar.

Había nerviosismo no sólo en el Estado Mayor, sino en los hogares, donde las familias aguardaban la palabra de Kaliman. Los soldados salieron y esa noche un alivio inundó la ciudad. Muchos agradecieron “el valor” de Kaliman, pero los generales aseguran que el verdadero coraje lo tuvieron Rojas y otros cuantos que “pensaron en Bolivia”.


Kaliman, “el soldado del MAS”


Williams Kaliman fue el militar más apegado al gobierno de Evo Morales, desde que era comandante del Ejército hasta sus últimas horas como comandante de las Fuerzas Armadas. A continuación algunas de sus frases célebres dedicadas al MAS.

1 “Sólo un hombre con alta visión de futuro y que vistió nuestro sagrado uniforme sabe cómo ser un verdadero patriota y sabe cómo querer a nuestro glorioso Ejército”, en referencia a Morales (noviembre de 2018).

2 Kaliman se declaró “un soldado del proceso de cambio” al asumir como comandante de las Fuerzas Armadas. “No, no estamos hablando de política, estamos hablando de que nuestra institución siempre estará en los procesos de cambio positivos para nuestro país” (enero de 2019).

3 “Las Fuerzas Armadas nacimos durante la lucha contra la colonia y moriremos anticolonialistas porque es nuestro orgullo y nuestra razón de vida (...). Las Fuerzas Armadas son del pueblo y trabajan para el pueblo porque apoyamos la nacionalización de los hidrocarburos y las políticas de Estado que favorecen a los más necesitados” (agosto de 2019).

4 “A nuestros gratuitos detractores antinacionalistas, que por su apetito de poder piden cambiar la estructura vertical, la disciplina y la jerarquía de las Fuerzas Armadas, con oscuras intenciones. Decirles a estos antipatrias que la institución más antigua del Estado, creada bajo el fragor de los cañones y forjadora del Estado, jamás permitirá que esto suceda” (agosto de 2019).

5 En todos sus discursos llamaba a Evo Morales “hermano”. Kaliman ocupó cargo importantes en la institución, como estar al mando de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), de erradicación de coca en el Chapare, bastión del expresidente del país.

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